Cursos de Actuación en Miami

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domingo, 9 de diciembre de 2012

Waldo González López, entrevistas y comentarios teatrales


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IMG 1821Por: Waldo González López –www.TeatroenMiami.com
Fotos: Zoraida V. Fonseca

Genuina actriz (que ha demostrado su talento y vis cómica en las recientes puestas que he visionado, en las que ha interpretado distintas criaturas), esta ocasión la venezolana Gledys Ibarra, tras escribir la pieza para los “peques” El árbol de chocolate, ahora la dirige en Teatro 8. En otras palabras, se lanza al ruedo en la difícil escena destinada a los pequeños y sale ganando, pues ellos la disfrutan.
   Sí, arriba escribí difícil, ya que en esta compleja manifestación escénica (descalificada de tonta y elemental por algunos ignaros, sin fantasía), los  actores se lo juegan todo y, en este caso triunfan (como en Pinocho, el musical, también en la cartelera de Teatro 8), porque actúan con su organicidad, capacidad lúdicra y sensibilidad enhiestas.

caritate-01Por: Waldo González López – www.TeatroenMiami.com
Fotocopia: Martín Cedeño
Experimentado (por no decir viejo) periodista cultural que en Cuba colaboré con diversas revistas culturales y especializadas (de teatro, poesía, música…), e iniciador de secciones afines en otras publicaciones populares, me satisface la salida del primer número de Caritate y estar entre sus fundadores, para continuar con “esta noble tarea de aprender a vivir”, para decirlo con el verso de un gran poetamigo también cubano.
   Sí: digo vivir y existir, ser y permanecer, porque tales “estados del ánima” constituyen para mí no solo la poesía y lo escriturario, sino también la colaboración con proyectos “de bien querer”, según acontece en el ejemplo que enseguida comento.
   Cuando Baltasar Santiago Martín me dijo  —pocos meses atrás, en una de sus Tertulias «Intimity Forever», de la Fundación Apogeo, en el Centro Cultural CubaOcho— que crearía una revista de humor y solicitó mi colaboración, no puse reparos, ni tuve dudas; al contrario, le dije: “Puedes contar conmigo, Baltasar”.
paulina-galvez-0 300x400_88Por Waldo González López – www.teatroenmiami.com
Fotos: Zoraida V. Fonseca y otras cortesía de la actriz 

Aunque sabía de su marcada existencia en el mundo del teatro y el cine, sólo vine a disfrutar el talento y la gracia de la notable actriz chileno-española Paulina Gálvez-Esparza, gracias al estreno de la excelente comedia francesa Fugadas (Fugueuses), de Pierre Palmade y Cristophe Duthuron (estrenada en Bordeau, el 12 de septiembre de 2007).
   Interpretada por ella y la también laureada intérprete cubana Marta Velasco, fue dirigida por el experimentado director y actor Marcos Casanovas en el Teatro Trail, pocas semanas atrás. A propósito de la pieza y la puesta y, en particular, del desempeño de mi entrevistada, escribí en esta columna:  

la valiosa interpretación de Paulina Gálvez —al margen de que  le permitió al crítico «descubrir» y valorar su calidad en la consecución de su personaje— resulta la cabal contraparte/aliada de ruta: la atormentada esposa que no soporta más su triste papel de «trapo» del hogar, atribulada por su aquiescencia, transitada durante 20 interminables años, en su aún más gris y paupérrima existencia de madre, esposa  y ama de casa sin presente ni futuro.

ValentinTexto y foto: Waldo González López – www.TeatroenMiami.com

Asiduo asesor de varias compañías escénicas de Miami, el conocido actor y director cubano Valentín Álvarez-Campos es uno de los colaboradores fijos del Festival Latinoamericano del Monólogo que, patrocinado por Juan Roca y su compañía Havanafama, comenzará el próximo febrero en la sede del grupo.
   Por su praxis y su continua participación en este y otros eventos, inicio una saga de breves entrevistas que —como avance del esperado evento escénico en su edición decimotercera— iré publicando semanalmente en mi columna de la puntual webwww.teatroenmiami.com , dirigida por el co-director de Teatro en Miami Studio, el también director y dramaturgo Ernesto García.

Valentín, por tu experiencia como director y actor, el reconocido fundador y director de la Compañía Havanafama, Juan Roca, te designó Secretario Ejecutivo del XIII Festival Latinoamericano del Monólogo. ¿Qué rigores te impone esta nueva tarea en tu extensa trayectoria teatral en ambas labores?
-Waldo, la responsabilidad que me corresponde como secretario es mantener comunicación con los miembros de la Directiva y hacerle llegar al resto de los colaboradores cualquier comunicación que emane de la Directora del Festival la actriz Belkis Proenza, o cualquier otro director; además, pertenezco a la Comisión de Evaluación de los monólogos, junto a los colegas Wilfredo Ramos, Osvaldo Strongoli y Marylín Romero.

IMG 1239Por Waldo González López – www.TeatroenMiami.com
Fotos: Zoraida V. Fonseca
Pinocchio (en italiano, como su creador, el narrador Carlo Collodi), desde su aparición —primero, en la patria de excelentes poetas, narradores, escritores, músicos (entre ellos, compositores de ópera) y cineastas, y luego en el ámbito internacional— fue, es y será la gustada marioneta de madera que protagonizara el libro Las aventuras de Pinocho, publicado en la Italia decimonónica, entre 1882 y 1883 y en un diario de ese país, con los títulos: Storia di un Burattino(Historia de un títere) y Le avventure di Pinocchio (Las aventuras de Pinocho), ilustradas por el artista plástico que primero lo inmortalizara: Enrico Mazzanti.
   Todos los que amamos en la mágica etapa de la infancia el “paraíso perdido” —en alusión al clásico poema narrativo Paradise Lost de John Milton (1608-1674) que, publicado en 1667 y considerado un clásico de la literatura inglesa, ya hoy casi nadie lee— hemos evocado, en varios momentos de nuestras existencias de adultos, dicho “cuento” (según lo definen algunos) y, en particular, a menudo recordamos el nunca olvidado filme de ese inimitable clásico que fue, es y será Walt Disney.
   Desde el punto de vista psicopedagógico, la historia de Pinocho enseña a los niños valores tan necesarios en la vida como la obediencia, la generosidad y la sinceridad y el perdón, ya que les muestra el valor de la buena conciencia, y la necesidad de cultivarla positivamente. En cambio, a «las personas mayores», nos muestra las dificultades en la relación padres-hijos, tal asimismo cómo explicarles a los pequeños las posibles consecuencias de sus actos.